La llegada de 2026 se ha traducido en un nuevo aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social, como marcaba la última reforma del sistema público de pensiones. La ley que impulsó el entonces ministro del ramo José Luis Escrivá recogía varias medidas para reforzar los ingresos públicos y un periodo transitorio para su aplicación, en el que se da un nuevo paso con el cambio de año que implica un aumento en las cargas sobre las nóminas.
La citada reforma de pensiones creó el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cuota que tiene por objetivo llenar la conocida como hucha de las pensiones, de la que no se podrán sacar recursos hasta el año 2033 (en el que se espera el pico de tensionamiento del sistema de pensiones). El MEI se aplica a todas las nóminas y este año ha crecido hasta el 0,9% de la base de cotización, del que la empresa asume un 0,75% y el otro 0,15% recae en el trabajador.
Si bien, esta no será la última vez que suba, dado que la meta fijada por la norma es que alcance el 1,2% en 2030. Esta es por tanto una de las patas del esquema de ingresos que crecerá en los próximos años, impulsada por el crecimiento del empleo y que ya en 2025 habría recaudado unos 4.400 millones de euros, según las estimaciones que manejaba el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones que encabeza la ahora también portavoz Elma Saiz.
Con la entrada del nuevo año también se ha incrementado la cuota de solidaridad, la carga específica que se aplica a los salarios que superan la base máxima de cotización que en 2026 queda fijada en 5.100,2 euros al mes. A diferencia del MEI, que entró en vigor por primera vez en 2023, esta cuota se estrenó en 2025 por lo que este será su segundo año en funcionamiento. Además, incorpora un elemento progresivo por el que el tipo no es el mismo para todos los salarios que superen esa barrera, sino que crece a medida que también lo hacen los ingresos. Y estos porcentajes también han crecido en una proporción distinta.
Seguridad Social establece tres tramos para cargar las nóminas más altas que hasta la última reforma no soportaban cotizaciones sociales en la parte que excedía la base máxima. En 2026 se aplica una cuota del 1,15% para los salarios comprendidos entre los 5.101 y 5.611 euros (esta crece 0,23 puntos respecto al año anterior); un 1,25% a los sueldos de entre 5.611 y 7.651 euros al mes (sube 0,25 puntos) y un 1,45% para los salarios que superen esa cantidad (un alza de 0,29 puntos).
A modo de ejemplo, los salarios un 10% superiores a la base máxima, en este caso 5.611,32 euros al mes, tendrán una cotización adicional del 1,15% sobre los 510,12 euros de ganancias que exceden de la base máxima, es decir, que cotizarían unos 5,86 euros más al mes o 70,3 euros más al año. Si el salario superara en un 50% la base máxima por cobrar 7.651,8 euros mensuales, habría que aplicar la cuota de solidaridad en dos tramos: los primeros 510,12 euros se gravarían con un 1,15% y los 2.040,5 euros restantes se gravarían al 1,25% (25,50 euros). Así, en total, la cuota de solidaridad para un salario de 7.651,8 euros sería de unos 31,36 euros al mes ó 376,3 euros anuales.
Para esta cuota también se esboza en la norma una implantación progresiva, que culminaría en el año 2045. Entonces, el primer tramo soportará una cuota del 5,5%, el segundo tramo un tipo del 6% y al tercero se le aplicará un 7%. En todos los casos, el coste de esta cuota se reparte entre la empresa y el trabajador, siendo la primera la que asume la mayor parte de la carga, como ocurría con el MEI, ya que el acuerdo fue firmado solo con los sindicatos -CEOE no pactó-. Esta aportación extraordinaria no da derecho de cobrar una pensión más alta, por lo que fue criticada desde el enfoque actuarial.
Base máxima en 5.100 euros
Los sindicatos y el Gobierno también acordaron el destope de las bases máximas de cotización, que consiste en actualizar el salario más alto que está sujeto a cotización conforme crece el IPC más 1,2 puntos porcentuales. En 2024 entró en vigor esta revalorización -junto a la de las pensiones de jubilación contributivas-.
Este año, de acuerdo con esta fórmula, la base máxima de cotización se ha elevado un 3,9% (puesto que el IPC promedio de los últimos doce meses se situó en un 2,7% al que se le suman los 1,2 puntos porcentuales). Esta subida se ha visto acompañada por un incremento de la pensión máxima, que ha crecido en menor medida que la base de cotización ya que la regla es que sube el IPC más 0,115 puntos.
La revalorización del 2,7% del IPC más ese porcentaje adicional, ha llevado la pensión máxima a 3.359,6 euros mensuales por catorce pagas, frente a los 3.267,6 euros de este año. Esto implica que los pensionistas que ya venían percibiendo la pensión más alta puedan mantener su poder adquisitivo, en tanto que sus nóminas podrán crecer tanto como el resto de las de jubilación.
Por su parte, las pensiones mínimas han subido un 7% en 2026. En las pensiones con cónyuge a cargo y de viudedad con cargas familiares, que aumentaron un 11,4% al igual que las pensiones no contributivas y el IMV. Las pensiones de vejez e invalidez (SOVI) se revalorizaron también un 7,07% para 2026, con lo que llegaron a 599,60 euros mensuales en el caso de las no concurrentes y los 582,10 euros mensuales para las concurrentes.
La pensión mínima de jubilación para titulares con 65 años o más en hogares unipersonales ascenderá a 13.106,80 euros.