La regularización extraordinaria de inmigrantes tiene un impacto significativo en la economía española. Y es que en ausencia de este proceso, se estima que el paro registrado habría descendido en 65.000 personas más entre abril y agosto y la afiliación extranjera a la Seguridad Social habría aumentado en 211.000 personas menos, según un informe de la consultora EY.
Entre el cuarto y noveno mes de 2026, el paro registrado se redujo en torno a 164.000 personas, según recoge el SEPE. De no haberse producido este proceso de regularización, el descenso habría sido aproximadamente un 40% mayor. Además, la afiliación a la Seguridad Social aumentó en alrededor de 345.000 ocupados, de modo que, más de seis de cada diez nuevas altas correspondieron a trabajadores extranjeros incorporados gracias a este mecanismo.
La regularización extraordinaria es un proceso mediante el cual se concede autorización de residencia y trabajo a inmigrantes que ya residen en España y que cumplen determinados requisitos. El Gobierno calculó inicialmente que se podrían beneficiar de esta medida unas 500.000 personas. Pero, al cierre del plazo de solicitudes, el 30 de junio de 2026, los expedientes registrados rondaban los 1,2 millones.
El economista principal en la unidad de España y Portugal de BBVA Research, Juan Ramón García, ha señalado que no se puede descartar un efecto nulo del proceso en el sistema. Según el informe de EY, la regularización extraordinaria con adicionalidad laboral tendrá un impacto de casi el 0,5% del PIB en el primer trimestre de 2027 y de casi el 1% en el cuatro trimestre.
«El impacto sobre el PIB es incierto, ya que gran parte del efecto supondría trasladar empleo del sector informal al formal«, ha indicado la consultora. También ha añadido que la regularización podría elevar la productividad y la participación laboral, además de favorecer el consumo al ampliar el acceso de la inmigración regularizada a bienes y servicios.
EY ha señalado que podrían crecer las horas trabajadas, el tipo medio de las cotizaciones sociales y los precios, y moderar el avance de los salarios reales con el proceso de regularización. Las horas trabajadas por el conjunto de la población ocupada repuntaron un 0,8% en el segundo trimestre después de caer en el primero. Es más, desde finales de 2019, las horas trabajadas por persona ocupada han disminuido un 2,1% y el porcentaje de las personas que no trabajaron ha subido casi tres puntos hasta el 11,7%.
Asimismo, el número de personas asalariadas aumentó un 1,1% en el segundo trimestre de 2026, cinco décimas más que en el anterior. En concreto, creció un 0,2% la contratación temporal y un 1,3% la indefinida. En cambio, el trabajo autónomo disminuyó un 1,8%, según el informe de la consultora. Los registros hasta agosto sugieren que el número de cotizantes podría subir un 1% en el tercer trimestre, una décima más que en el segundo.