Cerrar la brecha de género en la transición energética elevaría el PIB español un 7,7% ya que el coste anual económico estimado de la infrarrepresentación femenina en el empleo verde se calcula en 122.000 millones de euros anuales. «Sin igualdad de género, el país está dejando pasar una de las mayores oportunidades de crecimiento de la próxima década», avisan los expertos.
El último informe de ClosinGap sobre el coste de oportunidad de la brecha de género en la transición energética, presentado este martes, pone el foco sobre uno de los ámbitos clave del crecimiento del futuro, y advierte de que la desigualdad de género en el sector no es sólo una cuestión social, sino un lastre económico para España. Según expone, igualar la participación de mujeres y hombres en los sectores vinculados a la transición energética podría incrementar el PIB español en más de 122.000 millones de euros al año, el equivalente al 7,7% de la economía nacional, que derivarían del aumento de la productividad y competitividad que supondría cerrar la brecha en un sector en plena expansión.
El contexto. España cuenta con más de 1,4 millones de mujeres desempleadas y más de 6 millones de inactivas no jubiladas, sin embargo, la baja presencia femenina en el empleo verde es aún baja. Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) empleados en el estudio, en 2024, los sectores asociados a la transición energética empleaban a más de 2,8 millones de personas tras crear medio millón de empleos netos en la última década, pero solo una de cada cuatro (663.600) eran mujeres, el 24%.
El estudio denuncia cómo las desigualdades tradicionales del mercado laboral se replican en un sector que será palanca del dinamismo económico futuro. Si bien la transición energética destaca por ofrecer mejores condiciones laborales que la media de la economía (menor temporalidad, salarios más altos y trayectorias profesionales más estables), estos beneficios no se distribuyen de forma equitativa entre mujeres y hombres.
Las mujeres con empleos verdes se concentran en actividades de servicios y comercio, que son las peor remuneradas del sector, mientras siguen infrarrepresentadas en los ámbitos técnicos, industriales y operativos, los de mayor valor añadido. Si se analiza por tipo de jornada, aunque el empleo a tiempo parcial es menos frecuente en los empleos verdes que la media nacional, aquí también es más representativo entre ellas y les afecta cuatro veces más que a ellas (el 15,5% frente al 4,1%) porque los tentáculos de la carga de los cuidados se extienden al sector.
Tras la desigualdad laboral, una paradoja: las mujeres que trabajan en estos sectores presentan mayor nivel educativo que los hombres (el 38% de ellas tiene estudios universitarios frente al 20% de ellos), pero son ellos los que llegan a los puestos estratégicos. En este sentido, el sentencia que la brecha empieza en la formación ya que aunque las mujeres son mayoría en la universidad, su presencia en estudios vinculados a la energía, la industria o la digitalización sigue siendo reducida, especialmente en Formación Profesional.
Ampliando esta cuestión, el informe, que utiliza también datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL), señala que en los cargos directivos, la ratio apenas alcanza 0,4 mujeres por cada hombre, y en los perfiles técnicos y científicos la brecha es aún mayor. Esto evidencia que el principal cuello de botella está en la inserción laboral: solo el 11% de las mujeres egresadas en titulaciones relacionadas con la transición energética logra empleo en el sector, frente al 23% de los hombres.
Pese a que el sector ofrece mayores oportunidades de mejora salarial para las mujeres, su avance sigue siendo más limitado que el de sus compañeros hombres. Así, según el informe, la probabilidad de aumentar los ingresos de un año a otro es del 36% para las mujeres frente al 37,5% para los hombres, una diferencia de apenas 1,5 puntos porcentuales, mucho menor que la observada en los sectores no vinculados a la transición energética (2,5 puntos).
También son menores las diferencias retributivas absolutas que en el resto de la economía. En términos medianos, las mujeres del sector ganan 3 euros más al día que aquellas empleadas en otros sectores, pero aún perciben 4,1 euros menos diarios que los hombres de su mismo ámbito. «Esta brecha, aunque significativa, se amplía fuera de la transición energética hasta casi 5 euros diarios, lo que confirma que las actividades de transición energética ofrecen una mayor igualdad de género en salarios y en la probabilidad de mejorarlos», subrayan los autores.
El informe de ClosinGap indica que si se mantiene el ritmo actual de reducción de la brecha, la paridad en el empleo de transición energética no se alcanzaría hasta 2061. «Incluso con políticas activas alineadas con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el horizonte se sitúa en 2043».