Trump no puede volver a presentarse a la presidencia, o al menos eso es lo que recoge la Constitución de los Estados Unidos. Aun así, el mandatario sigue recibiendo enormes apoyos económicos dentro del país. Esa maquinaria financiera fue una de las claves que le permitieron sostener su carrera hacia las elecciones de 2024.
MAGA Inc. es la Super PAC, en la terminología del país, que lleva acompañando al presidente desde hace cuatro años. Estas plataformas no son organismos del Estado. Funcionan, de hecho, como un proxy del mandatario para pagar publicidad y operaciones de campaña sin someterse a los techos de donación que sí atan a los comités oficiales. Hasta el momento, y según se revelaba hace pocos meses, MAGA Inc. había acumulado cerca de 400 millones de dólares.
Pese a lo llamativo del asunto, esta Super PAC está generando un conflicto interno dentro del Partido Republicano. Las cuentas no dejan de hincharse, pero ese dinero no se está destinando a apoyar al partido a poco menos de dos meses de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que determinarán si los republicanos mantienen o no el Congreso.
¿Qué es una Super PAC?
Estas organizaciones están reconocidas a nivel legal en Estados Unidos como comités independientes de apoyo a un candidato. Pueden recaudar sin límite y gastar en publicidad con más holgura que una campaña oficial. En teoría, no deben coordinarse con esa campaña ni entregarle dinero de forma directa. Su labor es construir un clima de apoyo a una u otra figura o formación. Lo que no significa que operen a ciegas. MAGA Inc. declara ante la Comisión Federal Electoral, y por eso conocemos las cifras.
De tal manera, MAGA Inc. no es «la campaña de Trump», sino un vehículo paralelo que secunda su figura. Pese a lo limpio que suena el diseño legal, lo cierto es que, tanto en este caso como en otros anteriores, estos comités quedan tan ligados a su candidato que este acaba teniendo mucho peso en cómo y dónde se gastan los fondos. Por eso es habitual que el partido reclame cuando el dinero no se usa en beneficio de sus candidatos.
En el caso particular de Trump, el relato de los pequeños donantes cuenta solo una parte. MAGA Inc. también recibe dinero de ciudadanos de a pie, y eso está pasando factura a las campañas individuales. El grueso del fondo, sin embargo, lo han puesto grandes cheques. Ha recibido decenas de millones de empresas y ejecutivos del mundo de las criptomonedas, con Crypto.com entre los nombres más repetidos, y varias decenas más de figuras ligadas a la inteligencia artificial, como el presidente de OpenAI, Greg Brockman.
Poco gasto
El Partido Republicano, como hemos dicho, ha comenzado a mostrar su preocupación al ver que la organización no está destinando estos fondos a sus candidatos. La revista People calculó que de un fondo de unos 401 millones, solo 2,3 millones, el 0,6%, se habían destinado a republicanos. MAGA Inc. había gastado más en salarios, cumplimiento y recaudación que en esas carreras. Politico detalló también que el último gasto directo en una contienda había sido de 17.900 dólares en marzo para Clay Fuller, en Georgia.
CNBC, con datos de la FEC del 4 de septiembre, cifró el gasto total desde inicios de 2025 en unos 21 millones, de los cuales solo 1,7 millones eran gastos independientes. Es decir, el organismo gasta poco y, cuando lo hace, apenas mueve sus herramientas para el resto de representantes del partido.
Hace pocos días, varios cargos de la formación pedían en público a Trump que empezara a movilizar esos recursos. El mapa republicano se antoja complejo y no pocos temen perder asientos. El representante James Comer, de Kentucky, pidió gastar «hasta el último centavo» y reconoció un efecto colateral y dañino. Según recogían medios locales, las donaciones online de muchos congresistas se habían reducido porque MAGA Inc. es la organización más visible y, por tanto, la que se queda con esos envíos. El 4 de septiembre, el propio Trump dijo que destinará «probablemente 400 o 500 millones» y añadió, además, que esos fondos eran su dinero y que el los «controlaba», por lo que haría con ellos lo que viese oportuno.
En otros momentos de su carrera, Trump ha tendido a ver los recursos reunidos a su alrededor como una extensión de sí mismo, no como un instrumento colectivo. MAGA Inc. encaja en esa lógica. De hecho durante todo este 2026 ha habido un especial escrutinio sobre la organización, ya que varias donaciones han ido acompañadas de una serie de medidas políticas que podrían señalar a MAGA Inc como una suerte de herramienta del gobierno para lucrarse. Para que nos hagamos una idea, el empresario Anjani Sinha dio un millón en febrero de 2025 y al mes siguiente fue propuesto embajador en Singapur. Cody Campbell aportó 500.000 dólares en abril y en julio entró en el Consejo Presidencial de Deporte. En enero de 2026, Matthew Moroun, dueño del Ambassador Bridge, donó otro millón. Poco después Trump amenazó con no dejar abrir el puente rival de Gordie Howe, cuya inauguración prevista para junio se retrasó sin motivo aparente. En abril, Reynolds American, una importante tabacalera, ingresó cinco millones en la plataforma. Pocos días más tarde la administración permitió los vapeadores de sabores en los estantes de los supermercados y subió el nicotina permitido en las bolsitas.
El Super PAC recauda con su figura, desvía incluso a los pequeños donantes que antes iban a los congresistas y, cuando interviene, lo hace para proyectar su balance o para medir lealtades. El Partido Republicano pide ayuda a dos meses de unas elecciones que pueden costarle el Congreso. Si esos 400 millones no salen, no será por falta de campañas a las que ayudar. Será porque, para Trump, el fondo no está para salvar republicanos. Está para servirle a él.