El estudio que expulsa a Madrid y Cataluña de las regiones más ricas de España y destapa sus ‘miserias’ económicas

El estudio que expulsa a Madrid y Cataluña de las regiones más ricas de España y destapa sus ‘miserias’ económicas

La brecha económica en España en términos de PIB per cápita es grande. Las regiones del norte y Madrid presentan una renta per cápita que supera en miles de euros a la de los ciudadanos del sur. Además, el proceso de convergencia en estos términos no termina de estar claro. Sin embargo, entrando en un terreno algo más filosófico y social cabe preguntarse cuál es el objetivo de tener una renta per cápita más elevada. Muchos, probablemente la mayoría, dirán que tener una mejor calidad de vida. Pues bien… y si las regiones con mayor PIB per cápita no son siempre las que presentan una mayor calidad de vida. Un nuevo trabajo académico de los profesores Ana Cárcaba, Francisco J. Delgado, Eduardo González, y Maria J. Presno, publicado en octubre en Investigaciones Regionales (Journal of Regional Research) rastrea la evolución del progreso social de las 17 comunidades de España en el periodo 2008-2020 y concluye que «no hay señales de convergencia global». En lugar de una carrera común hacia el bienestar, España se fractura en bloques, en tres grupos (clubes) que varían según se analiza el avance de las condiciones materiales y el de la calidad de vida. Para sorpresa de muchos, Madrid y Cataluña no aparecen en el primer grupo de ninguno de ellos.

Si se analiza el mapa de ‘ricos’ en bienestar global (medido a través del Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV) del INE), ya se puede atisbar algo de lo que se señalaba en la entradilla de este artículo: el norte y noreste mandan con Navarra en cabeza, seguida por La Rioja, Aragón, Asturias y Cantabria. Por detrás aparecen País Vasco, Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid. En la cola, Andalucía y Canarias, con Galicia como farolillo rojo en el índice sintético.

El enfoque de estos expertos va más allá del PIB y del anterior indicador. Los autores recuerdan que la renta per cápita no capta el verdadero progreso, por ello han construido indicadores compuestos con datos del INE sobre ingresos y privación material, salud, educación, seguridad, medioambiente, trabajo o relaciones sociales. Por ejemplo, el indicador de condiciones materiales de vida (MC) combina desde el estatus económico (ingreso mediano, población en riesgo de pobreza, desigualdad y satisfacción económica declarada); condiciones materiales del hogar y seguridad económica (retrasos en pagos esenciales, como puede ser el alquiler/hipoteca, recibos, o capacidad para afrontar gastos imprevistos). Con estos indicadores se construye un índice compuesto que no solo refleja cuánto se ingresa, sino también cómo se distribuye, qué nivel de privación existe y cuánta holgura financiera real tienen los hogares.

Por otro lado, aparece el indicador sintético de calidad de vida (QoL o quality of life), que pondera parámetros como el trabajo (desempleo total y de larga duración, parcialidad involuntaria, salarios bajos, jornadas largas, satisfacción laboral); salud (esperanza de vida, salud autopercibida, morbilidad crónica, limitaciones para la actividad, falta de atención médica, IMC, tabaquismo diario, ejercicio regular); educación; ocio y relaciones sociales; seguridad física y personal (homicidios, criminalidad, vandalismo, percepción de seguridad); y medioambiente. Con estos indicadores ya se puede ver una España distinta a la que ofrece el PIB per cápita.

Ricos en condiciones materiales

Pero el retrato se afina cuando se separan dimensiones. En condiciones materiales (MC o material conditions ), el Club 1 (el de mayor nivel y mejor trayectoria relativa) agrupa a La Rioja, País Vasco, Aragón, Navarra, Castilla y León, Cantabria, Asturias, Baleares y Castilla-La Mancha. Este es, en términos de ‘riqueza material social’, el grupo puntero.

El Club 2 de MC (posición intermedia) incluye a Madrid, Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana. La lectura es incómoda, puesto que las dos locomotoras del PIB, Madrid y Cataluña, no están entre las regiones ‘ricas’ en condiciones materiales cuando se incorporan desigualdad, privación de ciertos bienes o servicios o dificultades para llegar a fin de mes.

El Club 3 de MC agrupa a Murcia, Extremadura, Andalucía y Canarias. Son las regiones con peores condiciones materiales compuestas y, además, las que menos han recuperado terreno desde la Gran Recesión, consolidando una brecha con los clubes de cabeza.

Calidad de vida: Asturias y Extremadura

En calidad de vida (QoL), el liderazgo también se organiza en tres clubes, pero con matices relevantes. El Club 1 de QoL (la élite de «ricos» en calidad de vida) está formado por Navarra, Cantabria, Aragón, Castilla y León, Galicia y Extremadura. Aquí, Extremadura, que cierra el grupo, da la sorpresa. Esta región, pese a figurar en el club bajo de MC y ser la autonomía con la renta per cápita más baja de España, se cuela entre los que tienen mejores comportamientos en calidad de vida en el periodo analizado.

El Club 2 de QoL (nivel medio) reúne a País Vasco, La Rioja, Asturias, Baleares, Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Cataluña. De nuevo, Madrid y Cataluña quedan en el pelotón central, lo que confirma la brecha entre fortaleza económica y resultados sociales complejos.

El Club 3 de QoL repite el patrón de rezago con Murcia, Andalucía y Canarias. Son, a la vez, ‘pobres’ en condiciones materiales y ‘pobres’ en calidad de vida dentro del esquema de clubes, lo que sugiere políticas de choque centradas primero en renta, empleo de calidad y reducción de privación.

¿Por qué el PIB no basta? Porque el indicador material incorpora desigualdad y privación, y la QoL añade salud, seguridad, educación o entorno. Así, Asturias (sin brillar en PIB) aparece como ‘rica’ en bienestar: baja desigualdad, muy poca privación y altos niveles de satisfacción económica declarada. En el extremo contrario, Galicia cae en el IMCV por indicadores de percepción (satisfacción vital, relaciones, salud autopercibida), pese a no ser la peor en renta.

La velocidad de convergencia dentro de los clubes es relativa y moderada en MC y aún más lenta en QoL. Traducido: las regiones de cada club tienden a parecerse más entre sí con el tiempo, pero no se aproximan en niveles a los clubes líderes. Es una convergencia ‘a dos (o tres) velocidades’ que perpetúa distancias.

La Gran Recesión dejó más cicatriz en condiciones materiales que en calidad de vida. Tras 2008, el Club 3 de MC se hunde y no recupera los niveles previos; en QoL, las caídas fueron más amortiguadas y el Club 2 llegó a rozar al Club 1 en 2014 antes de volver a separarse. La pandemia irrumpe al final del periodo, sin alterar el patrón estructural de clubes.

La paradoja de Madrid y Cataluña

En la paradoja madrileña y catalana merece la pena poner el foco. Estas regiones son de las más ricas de España en términos de PIB per cápita. La Comunidad de Madrid registró el PIB per cápita más elevado en 2024, con 44.755 euros por habitante, mientras que en Cataluña fue de 37.426 euros. Los madrileños presentan una renta per cápita 10.000 mayor que la media española y los catalanes 5.000 superior… sin embargo, pinchan en indicadores clave. «Algunas de las regiones más ricas en términos de PIB (Madrid y Cataluña) solo alcanzan resultados moderados en términos de calidad de vida», señalan los autores. La receta obvia pasa por traducir liderazgo productivo en cohesión y mayor seguridad económico con políticas destinadas a lograr una vivienda accesible, una mayor lucha contra la desigualdad y la mejora de servicios que sustentan QoL (seguridad, salud, entorno…).

Los problemas de los ciudadanos de Madrid o Cataluña quedan a la vista en el sentimiento general de sus sociedades. Si bien es cierto que estas regiones acumulan cada vez una mayor porción del PIB de España y del empleo, los elevados precios de la vivienda y de otros servicios ‘ensucian’ esos resultados ‘macro’. Hace poco se conoció que casi la mitad de los madrileños tenían problemas para llegar a final del mes. Estos paradójicos resultados revelan que si la riqueza viene acompañada de desigualdad, no suele tener como resultado una mejora generalizada de la calidad de vida de toda la población.

En el sur, el mandato es doble. Murcia, Andalucía y Canarias necesitan reforzar ingresos y empleo de calidad (para salir del club bajo en MC) y, en paralelo, sostener mejoras en salud, educación y seguridad que eleven su QoL. El caso Extremadura sugiere que es posible ganar en calidad de vida aun con renta modesta si se estabilizan pilares sociales.

Estos expertos concluyen que «la comparación de estos resultados con el ranking de las regiones en términos de PIB per cápita ofrece hallazgos significativos. Especialmente preocupante es la situación de Madrid y Cataluña, dos de las regiones más ricas de España, que no logran transformar su elevado poder económico en niveles de bienestar igualmente altos. Los casos de Asturias y Galicia también ilustran desviaciones importantes con respecto a la correspondencia esperada entre PIB y bienestar: en el caso de Asturias, la desviación es positiva, mientras que en Galicia es negativa», señalan.

«De los resultados se derivan recomendaciones de política: Madrid y Cataluña deberían prestar atención al impacto de la desigualdad en sus resultados sociales y buscar reducirla para elevar el bienestar general; en Galicia, las percepciones de la población son peores de lo que sugieren las condiciones objetivas, lo que indica un reto específico en la dimensión subjetiva del bienestar. Finalmente, el estudio confirma el bajo desempeño de las regiones del sur (Murcia, Andalucía y Canarias), lo que sugiere que las políticas de cohesión no han reducido eficazmente la brecha norte-sur en España».

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