El gran experimento económico de Javier Milei pasa por horas bajas. La economía ha empezado a contraerse y el riesgo de caer en una recesión técnica (dos trimestres consecutivos de contracción del PIB) aumenta, mientras que uno de los indicadores que más alegrías había dado al país y al Gobierno de Milei, la tasa de pobreza, ha empezado a deteriorarse. Nadie dijo que la transformación económica del país fuera a ser fácil, pero lo cierto es que los primeros resultados positivos se vieron muy pronto (finales de 2024) en la economía, lo que desató la euforia entre analistas, medios y la propia sociedad argentina. Sin embargo, las duras medidas para ganar la batalla a la inflación (altos tipos de interés, recortes del gasto público, un peso muy fuerte respecto al dólar…) y la reconversión de la economía hacia un modelo exportador sostenido por la industria del petróleo, gas, minería y agricultura están generando un bache importante en la economía. Si la economía se desinfla, las opciones electorales de Milei se reducen y esta expectativa está ya impactando en el riesgo país, que vuelve a superar los 600 puntos básicos (tras haber caído hace poco a la zona de los 400). Todo ello ha llevado a que JP Morgan recorte en más de un punto la previsión de crecimiento para 2026 en Argentina.
Los últimos datos no solo no acompañan, sino que suponen un duro obstáculo para las previsiones del Gobierno y la economía del país. La economía argentina vuelve a caminar por el filo de la recesión. La actividad se desplomó un 2,9% mensual en julio, según los datos del Indec recogidos por Bloomberg, la mayor contracción desde abril de 2020, y ha complicado enormemente las posibilidades de que el tercer trimestre termine en positivo.
El golpe llega después de que el PIB ya retrocediera un 0,6% en el segundo trimestre, de modo que una nueva caída entre julio y septiembre colocaría técnicamente al país en recesión por novena vez en los últimos 32 años. Federico Filippini, economista jefe de Adcap, sostiene que «la economía apunta a una recesión técnica» pese al impulso proporcionado por una de las mejores cosechas de los últimos años y el aumento de la producción de Vaca Muerta.
Los números muestran además lo difícil que resultará escapar de ella. Los economistas consultados por Bloomberg calculan que la actividad tendría que crecer alrededor de un 6% acumulado entre agosto y septiembre para impedir que el tercer trimestre vuelva a registrar una contracción. «Con el dato de actividad de julio es muy difícil que la economía no entre en recesión técnica», advierte Federico González Rouco, economista jefe de Empiria. Claudio Caprarulo, director de Analytica, va incluso más lejos y asegura que «el escenario base es de recesión técnica». La reconversión de la economía, con unos altos tipos de interés y la liberalización de los precios está llevando a miles de empresas a cerrar porque se han vuelto insostenibles. Mientras que los sectores ganadores (petróleo, gas, agricultura…) no están por ahora logrando sustituir por completo la actividad que generaba la vieja economía de Argentina.
La caída de la actividad en julio constituye, a juicio de González Rouco, un dato «muy malo» que deja «poco margen para una recuperación en el tercer trimestre». Incluso aunque agosto registre un rebote, Diego Piccardo, economista jefe de Fundación Libertad y Progreso, considera que sería necesaria «una recuperación muy fuerte en agosto y septiembre». «Es un escenario posible, pero poco probable», sentencia.
El deterioro contrasta con el mensaje que continúa transmitiendo Javier Milei. «No vemos ningún problema con el crecimiento», aseguró el presidente argentino en una entrevista con el editor jefe de Bloomberg News, John Micklethwait, en Nueva York. Milei mantiene que Argentina crecerá este año «alrededor del 3%, tal vez un poco menos» y espera una expansión similar en 2027. Sin embargo, los últimos datos revelan una economía que ha perdido claramente impulso y elevan la presión sobre la política económica del Gobierno.
Para Caprarulo, de hecho, «no hay argumentos para evitar cambiar la política económica», mientras Gonzalo Carrera, economista sénior de Equilibra, advierte de que el desplome de julio «dificulta el panorama para el tercer trimestre» y eleva considerablemente el riesgo de que Argentina vuelva a entrar en recesión técnica.
Con estos nuevos datos, JP Morgan ha rebajado su previsión de crecimiento para Argentina en 2026 desde el 2,7% hasta el 1,5%, un recorte considerable de más de un punto. Además, el banco de inversión norteamericano da por hecho que la economía de Argentina entrará en recesión técnica en el tercer trimestre del año. Pese a todo mantiene la previsión de crecimiento del 3% para el año 2027. El golpe que está sufriendo la economía argentina no es irrecuperable, pero sí es desandar parte del camino andado, lo que se refleja en otros indicadores.
La pobreza vuelve a subir
De esos polvos, estos lodos. Tras varias caídas consecutivas de la pobreza, los últimos datos oficiales revelan que la tasa de pobreza en Argentina subió en el primer semestre del año al 32,3% (llegó a alcanzar el 52,9% hace relativamente poco), ante el deterioro de una economía que se encuentra en plena transición hacia un nuevo modelo. Esta travesía por el desierto está provocando que los hogares vean mermada su capacidad para acceder a bienes y servicios básicos. De acuerdo a un informe difundido el pasado jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa de pobreza se ubicó en el primer semestre del año en el 32,3%, su mayor nivel desde la segunda mitad de 2024.
«Hoy día la pobreza semestral alcanza niveles más altos que los mostrados no solo en el último semestre de 2025, sino inclusive los alcanzados hace un año», señaló la consultora ExQuanti en un informe. La medición oficial no incluye a sectores rurales y, dentro del ámbito urbano, solo tiene en cuenta a las 31 ciudades más pobladas, las que abarcan a 30,1 millones de personas, sobre una población total en Argentina de unas 46,5 millones de personas.
Si se extrapola la tasa de pobreza al total de la población, Argentina contabilizó en el primer semestre un total de 15 millones de personas pobres, esto es, 1,7 millones más que en el segundo semestre de 2025.
Cambio de tendencia
El índice de pobreza alcanzado en la primera mitad del año implicó un aumento de 4,1 puntos porcentuales con respecto al segundo semestre de 2025 y de 0,7 puntos frente a la primera mitad del año pasado.
Con este resultado, la tasa de pobreza ha roto de esta forma un ciclo de tres semestres consecutivos en bajada, tras haber tocado el 52,9% en el primer semestre de 2024, caracterizado por una elevadísima inflación y el primer impacto del severo plan de ajuste puesto en marcha por el Ejecutivo de Javier Milei a finales de 2023. La bajada en la tasa oficial de pobreza hasta finales de 2025 tuvo relación directa con el proceso de desaceleración de la inflación, que pasó del 117,8% interanual en diciembre de 2024 al 31,5% en diciembre último.