Arabia Saudí fracasa en su conquista del golf: la quiebra de su torneo saca las costuras de sus inversiones deportivas

Arabia Saudí fracasa en su conquista del golf: la quiebra de su torneo saca las costuras de sus inversiones deportivas

El plan de diversificación económica de Arabia Saudí diseñado hace años pasaba por entrar con vigor en la industria deportiva. La monarquía absoluta, dispuesta a reducir su dependencia del petróleo y mejorar su imagen pública, invirtió grandes sumas de dinero en deportes como el boxeo, el fútbol o el golf. En este último caso, el dinero saudí provocó un cisma que dividió a los mejores golfistas del mundo, algunos de los cuales, como Jon Rahm, se unieron a la nueva liga apoyada por el fondo soberano del país árabe. Sin embargo, este tiro se ha desviado de tal manera del hoyo que esta competición avanza hacia la bancarrota.

El fin de la temporada de golf ha ido acompañado del fin de LIV Golf, un circuito de golf creado en 2022 con el apoyo financiero del fondo soberano saudí (PIF, en sus siglas en inglés), con el objetivo de batir a las competiciones tradicionales europeas y estadounidenses. Tras informar recientemente a la mayoría de sus empleados de que serán despedidos, LIV Golf está cerca de declararse en bancarrota, según Financial Times, y ya ha ofrecido quitas a sus jugadores.

La quiebra de LIV Golf constituye la crónica de una muerte anunciada, ya que PIF anunció el pasado mes de abril que abandonaría su apoyo financiero a esta competición al final de esta temporada. Las consecuencias de este movimiento, no obstante, están por conocerse, ya que algunos jugadores han llegado a un acuerdo con la liga para unirse a una futura competición, denominada LIV 2.0 según el medio británico. Por contra, restan dos grupos de golfistas: aquellos que han cerrado acuerdos con la liga y no se unirán al hipotético torneo y aquellos que han optado por pelear en los tribunales el dinero que les debe la firma.

Por el momento, el plan de bancarrota de LIV Golf requerirá la financiación de 100 millones de dólares por parte de PIF, todo ello en un momento en el que las negociaciones con el fondo BC Partners para que apoye la creación de la nueva liga están en el aire. A ello se suman las demandas que ha recibido LIV Golf por parte de sus propios proveedores.

El viejo golf resiste a Arabia Saudí

Se trata de un fiasco enorme para Arabia Saudí, ya que su fondo soberano ha invertido más de 5.000 millones de dólares desde 2022 para vigorizar LIV Golf frente a los circuitos tradicionales de golf PGA Tour y PGA European Tour y conseguir arrebatar sus mejores jugadores a golpe de talonario. La estrategia era parecida a la aplicada en otros deportes como el fútbol: atraer mediante generosísimas primas a los golfistas top para configurar un torneo que acaparara el interés del público. Sin embargo, las pérdidas cifradas en más de 5.000 millones en EEUU y Reino Unido reflejan el fracaso de este plan.

Una de las principales razones de la caída de LIV Golf está en la firme resistencia de los torneos de golf tradicionales. PGA European Tour respondió rápidamente a las maniobras saudíes y en 2021 alcanzó un acuerdo con la firma logística emiratí DP World para cambiar el nombre del circuito a DP World Tour. Aquel movimiento permitió al circuito europeo, establecido en 1972, elevar las primas a 200 millones de dólares por primera vez en su historia.

Paralelamente, el estadounidense PGA Tour también incrementó las primas, y junto a su par europeo han conseguido acaparar la atención de la audiencia. Así, la audiencia de PGA Tour ha aumentado este año un 2% hasta los 2,5 millones de espectadores, mientras que la audiencia de los torneos de LIV Golf se ha situado en los 386.000 espectadores, una cifra notablemente inferior pese a constituir un avance interanual del 12%.

Repliegue ante la guerra en Oriente Medio

Los reflejos de los tradicionales circuitos de golf han conseguido neutralizar la ofensiva saudí para asaltar el viejo green, poniendo un clavo en el ataúd de la estrategia de conquistar el deporte global mediante brutales inversiones sin ton ni son. Así, el PIF optó en abril por vender un 70% de sus participaciones del equipo saudí Al Hilal, cuyo jugador estrella, Karim Benzema, ha abandonado el equipo. Otro torneo financiado por el fondo soberano saudí, como la competición de billar Arabia Masters, también fue cancelado en abril de este año, disputándose tan solo dos años de los diez estipulados al inicio. En esta misma línea, la monarquía saudí ha abandonado los planes para organizar el mundial de rugby en 2035, aunque sí parece que será la anfitriona del mundial de fútbol previsto para 2034.

Este repliegue saudí de los deportes está directamente condicionado por la guerra en Oriente Medio, la cual cumple ya seis meses sin visos de solución a corto plazo. El conflicto iniciado en febrero tras los ataques de Israel y EEUU contra Irán ha cortado la principal ruta marítima del petróleo saudí: el estrecho de Ormuz. Si bien Riad ha decidido reorientar el flujo de su petróleo hacia el mar Rojo, esta alternativa no se encuentra exenta de riesgos debido a la amenaza que suponen los rebeldes hutíes de Yemen. El peligro de estos aliados de Teherán, unido a los problemas en Ormuz y las pretensiones iraníes de oficializar su control sobre dicho paso marítimo, han llevado a Arabia Saudí a recalcular las inversiones de su fondo soberano.

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