El Gobierno de Estados Unidos anunció el pasado 8 de mayo una nueva ronda de sanciones contra tres empresas chinas del sector espacial comercial y una entidad iraní. Las compañías son acusadas de haber proporcionado imágenes satelitales que, según Washington, facilitaron ataques iraníes contra posiciones y fuerzas estadounidenses en Oriente Medio.
Estas sanciones se producen solo unos días antes de la visita oficial del presidente Donald Trump a Pekín, prevista para los días 14 y 15 de mayo. En la agenda de la cumbre figuran los aranceles, el acceso a tierras raras y, según ha señalado Scott Bessent, secretario del Tesoro, la situación en Irán y la evolución del conflicto en la región.
Las empresas sancionadas
Las tres empresas afectadas son The Earth Eye (también conocida como Beijing Mumei Starry Sky Technology), MizarVision (Meentropy Technology Hangzhou) y Chang Guang Satellite Technology. La cuarta entidad sancionada es el Centro de Exportación del Ministerio de Defensa de Irán.
The Earth Eye ha sido acusada de colaborar directamente con Teherán. Según una investigación publicada por el Financial Times, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) adquirió un satélite construido y lanzado por esta compañía, denominado TEE-01B. Documentos filtrados del ejército iraní revelan que el satélite se utilizó para mapear emplazamientos estadounidenses en la región solo días antes de los ataques, lo que convierte a la empresa en responsable directa de facilitar acciones contra intereses norteamericanos.
MizarVision, especializada en inteligencia geoespacial con sede en Hangzhou, habría ayudado a Teherán en el seguimiento de buques y fuerzas estadounidenses mediante sistemas avanzados de inteligencia artificial. La propia empresa publicó en abril en sus redes sociales imágenes y análisis que demostraban esta actividad.
Chang Guang Satellite Technology, la tercera compañía sancionada, mantiene estrechos vínculos con el Gobierno y el Ejército chino. Opera la constelación comercial Jilin-1, compuesta por más de 150 satélites, y ya había sido sancionada en 2023 y 2025 por suministrar imágenes a los hutíes en Yemen. En esta ocasión se le acusa de proporcionar información sobre bases estadounidenses al Gobierno iraní.
Las sanciones bloquean el acceso de estas empresas al sistema financiero estadounidense y prohíben cualquier transacción con ciudadanos o compañías de EE.UU.
Un clima de tensión creciente
La relación entre Washington y Pekín atraviesa uno de sus momentos más delicados. Estados Unidos ha acusado en reiteradas ocasiones a China de colaborar con Irán, tanto mediante la compra de petróleo a través de la llamada «flota fantasma» como por actuar como plataforma para operaciones de shadow banking de entidades iraníes.
Hace solo unos meses, varias empresas chinas fueron sancionadas por servir de base operativa al tráfico ilegal de crudo iraní. Aunque el Gobierno chino niega sistemáticamente estas acusaciones, desde Washington se sigue presionando a Pekín para que, dada su influencia sobre Teherán, ejerza de mediador y contribuya a reducir la tensión regional y a consolidar la paz.