España sostiene su nivel de sanidad con uno de los mayores gastos privados de la UE

España sostiene su nivel de sanidad con uno de los mayores gastos privados de la UE

El informe anual Health at a Glance 2025 de la OCDE confirma que la calidad de la atención médica en el club de países más desarrollados ha mejorado de forma constante en la última década, aunque también avisa de importantes curvas en el futuro, que obligarán a seguir invirtiendo en salud para garantizar un acceso de calidad a los servicios sanitarios y, sobre todo, a tiempo.

El caso español sigue siendo especial y se podía resumir en buena salud con menor gasto público y uno de los esfuerzos privados más altos de la Unión Europea. Combina, en efecto, buenos resultados sanitarios con un gasto que se encuentra ligeramente por debajo del promedio, gracias a una inversión privada que está muy por encima de la media, a pesar de configurarse como un Sistema Nacional de Salud financiado por impuestos generales.

En 2024, los países de la OCDE dedicaron en promedio el 9,3% de su PIB al gasto sanitario, una cifra que, aunque inferior al pico de la pandemia, sigue siendo superior al nivel prepandémico del 8,8%. España se sitúa una décima por debajo de esa media, con un gasto estimado del 9,2% del PIB, una proporción similar a la de países del sur de Europa como Italia o Portugal, pero muy por debajo del 12,3% de Alemania o el 17,2% de Estados Unidos.

El elevado gasto privado en salud de los ciudadanos en España permite equiparar el nivel global de inversión con la media de países desarrollados. Con un desembolso equivalente al 2,5% del PIB en 2024, el esfuerzo privado dobla, por ejemplo, al de Alemania (1,7%) o Francia (1,8%), países con un modelo financiado por cotizaciones obligatorias de empresas y trabajadores, y supera también con creces a lo destinado por en modelos similares al español, como Reino Unido (2,1%) e Italia (2,2%). Este porcentaje de inversión privada supera con creces el 1,9% registrado en 2000 y que, desde 2022, se ha estabilizado en el actual 2,5% del PIB.

Los pagos directos de los hogares españoles representan así el 21% del gasto sanitario total, muy por encima de la media de la UE, que fue del 16%. Los seguros médicos voluntarios absorben ya el 6% del gasto sanitario en 2023, muy por encima de la media de la UE, que fue del 4,5 %. Estas pólizas sirven tanto como seguro suplementario (para reducir los tiempos de espera para la atención especializada y hospitalaria) como de seguro complementario (para cubrir servicios no incluidos en la cartera de servicios del SNS, como algunos servicios dentales). España descarga así en los hogares buena parte del coste de su sistema sanitario y los ciudadanos se ven obligados a compensar con su bolsillo lo que no llega por impuestos.

Cobertura universal, pero con tensiones

El informe muestra, además, que el 3,4% de la población de la OCDE declara haber tenido necesidades médicas no cubiertas por motivos de coste, distancia o tiempos de espera. En España, ese porcentaje es algo menor, pero ha aumentado tras la pandemia, principalmente por la extensión de las listas de espera. De hecho, las necesidades insatisfechas por largos tiempos de espera crecieron 1,4 puntos porcentuales entre 2019 y 2024, lo que sitúa a España entre los países donde más se ha intensificado este problema.

Pese a estos resultados relativamente positivos, el incremento de la demanda y la escasez de recursos humanos amenazan con prolongar los tiempos de espera en los próximos años. La OCDE advierte que, para recuperar plenamente los niveles prepandémicos de actividad quirúrgica, España deberá aumentar sustancialmente el volumen de pacientes tratados en relación con los últimos años.

Los datos de listas de espera confirman esta presión asistencial. En 2024, los pacientes en España esperaron una media de 105 días para una primera consulta de atención hospitalaria, según los datos del Ministerio de Sanidad. Este tiempo ha aumentado de manera constante en los últimos cuatro años, alcanzando el valor más alto en 2024, y si se compara con 2014 casi dobla el número de días (65).

Otra brecha es el acceso a la sanidad por comunidades autónomas. El tiempo de espera para una cirugía programada en España fue así de 126 días en 2024, frente a los 87 días de media de 2014, con grandes diferencias entre territorios, oscilando entre 48 y 178 días. El número de médicos por cada 1.000 habitantes en España se sitúa por encima de de la media de la OCDE, pero su distribución es desigual entre regiones y especialidades.

Las proyecciones de la OCDE apuntan a que el gasto público en salud aumentará en promedio 1,5 puntos porcentuales del PIB hasta 2045, impulsado por el envejecimiento poblacional y los avances tecnológicos.

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