Foment del Treball considera, en el texto de un comunicado hecho público ayer, que la política de vivienda del Govern de la Generalitat es un atentado contra la propiedad privada. Prueba de ello es la aprobación ayer de la Ley de Adopción de Medidas Urgentes en Materia de Vivienda y Urbanismo, que representa una muestra inaceptable e inasumible de intervencionismo. Parece que el Govern de la Generalitat y sus aliados parlamentarios (ERC, Comuns y CUP) quieran destruir un sector económico y, al mismo tiempo, colapsar totalmente el mercado de la vivienda generando una incapacidad absoluta para crear nueva oferta de pisos.
Foment del Treball alerta de que se trata de un deterioro sin precedentes de la seguridad jurídica y de un paso más en la degradación del ordenamiento legal. Para la patronal catalana, no es una medida técnica orientada a ampliar la oferta de vivienda, sino una norma punitiva e ideológica que acabará perjudicando, sobre todo, a las personas que buscan piso.
La patronal advierte que no se puede gobernar a golpe de prohibición ni convertir al propietario en el enemigo público para tapar décadas de ineficacia institucional. «Esto no es una regulación equilibrada: es una ofensiva que vacía derechos, alimenta la inseguridad jurídica y reduce el parque disponible», ha señalado el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre.
Foment considera que la norma choca frontalmente con la legislación estatal, invade competencias exclusivas del Estado en materia de arrendamientos urbanos y rompe la unidad básica del régimen civil, con el consiguiente impacto sobre la estabilidad del mercado y la previsibilidad necesaria para invertir y poner viviendas en circulación.
Además, la patronal alerta de que la ley vulnera materialmente el derecho de propiedad. Recuerda que la función social no ampara su vaciamiento, ni la «socialización encubierta» de activos privados, ni la imposición de restricciones intensas sin ninguna compensación. «La Constitución no legitima la confiscación normativa ni el castigo ideológico al propietario», remarca Foment.