El primer ministro francés, Sebastién Lecornu, tiene el viento de la moción de censura soplándole en la nuca desde que el presidente de la República, Emmanuel Macron, le encomendó la tarea de encabezar el Gobierno a comienzos de este mes.
Ante la Asamblea Nacional más fragmentada de la historia de Francia, y con el tiempo en contra para presentar unos Presupuestos Generales creíbles que saquen a la segunda economía de la UE de su crisis financiera, el premier galo busca recabar apoyos entre los grupos parlamentarios. Aunque, de momento, solo ha establecido una primera toma de contacto con encuentros formales en Hôtel Matignon (sede del Gobierno), el trabajo duro comienza esta semana. Todo esto con el objetivo de evitar la censura cuando presente el Proyecto de Presupuestos del año que viene a mediados de octubre, tal y como exige la Constitución, ya que tienen que estar aprobados antes del mes de diciembre, y no volver a llevar a Francia de nuevo a la parálisis política y económica.
Una de las pocas opciones que se presentan es la posibilidad de implantar un nuevo impuesto a las grandes fortunas.
Lecornu no se cerró a debatir al respecto, pero habló de una figura tributaria totalmente diferente a la Tasa Zucman, que es la que le exigen los Socialistas para apoyarle las cuentas públicas.
El conocido como impuesto Zucman, debe su nombre a su creador, el economista galo Gabriel Zucman. Esta figura tributaria consiste en gravar un 2% anual a los patrimonios superiores a los 100 millones de euros, lo que afectaría al 0,01% de los contribuyentes franceses. El economista, de 38 años, aseguró que esta medida podría recaudar 20.000 millones de euros. Un ingreso más que considerable para un país que tiene una deuda que asciende al 114% del PIB.
A mediados de julio, un grupo de siete premios Nobel de economía firmaron un manifiesto en el diario francés Le Monde en defensa de esta figura tributaria como un elemento clave para sanear las cuentas públicas del país vecino.
El Partido Socialista de Francia está yendo con esta medida debajo del brazo como un elemento clave en las negociaciones. Pero los socialistas no se cierran a hablar de otra figura tributaria parecida que grave a las grandes fortunas.
«Si logran inventar otro impuesto con los mismos efectos, estoy dispuesto a considerarlo», declaró Olivier Faure, primer secretario del Partido Socialista, en la emisora de radio France Info.
Lecornu ya se ha puesto manos a la obra y, tan solo una semana después de tomar su cargo, estableció la primera ronda de contactos con los grupos que conforman la Asamblea Nacional. Las reuniones concluyeron el pasado jueves, mientras en Francia se estaba celebrando una jornada de protestas contra la gestión de Macron, el jefe de gobierno convocó a Eric Cotti, presidente de la Unión de la Derecha por la República y socio aliado de la ultraderecha de Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés).
Con quien tuvo más contactos fue con su núcleo de aliados dentro de la Cámara Baja: Renacimiento, Modem (su propio partido), Horizontes, UDIy Les Républicains. El objetivo de Lecornu es conformar un núcleo cohesionado de centro, algo que sus antecesores (Barnier y Bayrou) no pudieron conseguir en su breve estadía Matignon.
Esta semana los contactos ya pasarán a ser mucho más informales y ahí es donde empieza el trabajo de verdad. De momento, no hay un calendario fijo y Lecornu quiere tomarse su tiempo en las negociaciones. El único plazo que hay fijado es el de la obligación de presentar presupuestos antes de que acabe el mes de octubre.
Los grupos de centroderecha también han abierto la puerta a una tasa a los ricos. Renacimiento, Moderno y Horizontes rechazan firmemente la tasa Zuzman, pero al ver la caída de los dos primeros ministros de su ramo, creen que será poco difícil eludir el problema de gravar a los ultrarricos.
El exministro Gabriel Attal señaló que desde su grupo prefieren «un presupuesto mal hecho que no tener presupuesto». Por su parte, en Modem, François Bayrou, tachó la medida Zucman de «anticonstitucional», pero en julio pretendía restablecer la contribución solidaria de las rentas altas y en su intervención antes de ser censurado como primer ministro aseguró que implantaría «medidas adicionales para combatir la optimización abusiva de los activos improductivos».
Edouard Philipe, de Horizons, aseguró que «si este es el precio a pagar por la estabilidad, hay que considerar muchos aspectos». Por tanto, el impuesto a los ricos juega un papel fundamental para que Francia salga de la parálisis.