Este domingo los hondureños votan quién ocupará la presidencia del país durante los próximos cuatro años, y «el señor de la tele», como se conoce comúnmente a Salvador Nasralla (Tegucigalpa, 1953), se mantiene como el candidato favorito para liderar el país centroamericano, en una carrera reñida, en la que también se disputan la presidencia Rixi Moncada y Nasdy Asfura, como principales rivales del conocido presentador.
En un país en el que las disputas por el poder han estado plagadas de escándalos de corrupción, Nasralla ha conseguido alzarse como uno de los candidatos que más apoyo recibe. Su perfil televisivo, al haber sido presentador durante décadas, le ha dado un altavoz para que Honduras conozca bien su posición política, marcada por un ataque constante a la corrupción en el país, y en la insistencia de que Honduras tiene la capacidad de convertirse en una economía próspera, que deje atrás la situación de pobreza que ahora hace estragos en la sociedad.
La conversación de elEconomista.es con Nasralla, en su última visita a Madrid, deja claro que el candidato cree con firmeza en el potencial de Honduras para aprovechar los recursos naturales que ofrece su tierra y en su capacidad de dar un impulso económico a una nación que cuenta con el beneficio de una población joven, entre otras ventajas.
¿Se puede desarrollar un país con los problemas de seguridad que tiene ahora mismo Honduras? ¿Es la prioridad número uno que usted tiene en su campaña, en su programa?
Se puede desarrollar el país, porque la inseguridad no es algo que está totalmente distribuido. Si tú tomas tus precauciones de seguridad en la empresa, tú puedes producir y generar empleo, y la gente va a estar contenta, y va a proteger la empresa. La seguridad es una de las cosas más importantes, pero más importante todavía es que la gente pueda vivir, y para que la gente pueda vivir tiene que comer. Yo no conozco otro país del mundo que sea tan rico en cuanto a sus recursos naturales. Ponerle énfasis a la producción, a la inversión, me va a permitir ocupar a la gente que en este momento me produce inseguridad. La gente hondureña no estaría metida y no estuvo antes metida en cosas delictivas, hasta que la clase política la convirtió en extremadamente pobre.
Imaginemos un escenario en el que usted ha ganado las elecciones y ya es presidente. En el plan económico, ¿Cuál es su prioridad urgente, y cuales son de más largo plazo?
Lo urgente que hay que hacer ahora es poner a la gente a trabajar en lo que sabe. Y nuestro país es un país agricultor. La gente sabe, el campesino sabe, trabajar la tierra. Pero necesita la guía de personas técnicas. Y tenemos 20.000 personas expertas que han estudiado, tenemos nueve escuelas de agricultura. Pero los 20.000 expertos viven en la capital, donde no hay tierra, y no tienen trabajo. Entonces hay que ubicarlas en los diferentes valles. Honduras es todo verde y tiene un montón de valles para darle de comer a 90 millones de personas. Pero no le damos de comer a nadie, ni siquiera producimos lo que comemos. El 97% del arroz que comemos viene de Estados Unidos. El 70% del maíz, que es nuestra comida nacional, viene de Estados Unidos. Las políticas agrícolas son de inmediata ejecución. Hay que hacerlas de inmediata ejecución. No lo han hecho porque en los gobiernos hay intereses de personas que quieren seguir favoreciendo a personas o grupos. Y también porque su prioridad es que la gente continúe en la pobreza.
¿Ponen trabas al desarrollo?
Para muchos, llegar a la política es el gran objetivo para poder ver cómo hacer negocio por aquí y por allá. Hay empresas que se quieren instalar inmediatamente, pero han puesto una gran cantidad de burocracia para que instalar una empresa sea lento. Y entonces muchos empresarios deciden no invertir. También hay ministros o presidentes que, cuando alguien se quiere instalar en Honduras, preguntan cuánto van a ganar ellos. Andan buscando su beneficio personal. La política conmigo será facilitar para que se hagan trámites digitales sin necesidad de estar pagando comisiones para instalar una empresa., cosa que no se hace en Honduras ahora. Tenemos un país donde la gente es buena, pero la burocracia lo ralentiza todo. Y yo soy justo al revés. Quiero velocidad y para eso voy a poner las personas y el sistema que me permita que la cosa camine rápidamente.
Usted viene del mundo audiovisual- ¿Es necesario para arreglar el país que llegue a presidente alguien de fuera de la política?
El problema es que la clase política en Honduras se degeneró a tal punto que, para llegar a ser alcalde necesitas dinero. Entonces si estás metido en negocios sucios, tienes dinero. Con ese dinero puedes comprar para llegar a ser diputado, o alcalde. Entonces se necesita gente que no tenga la motivación de llegar a robar. Y en el caso mío, yo no soy político. Yo he estado en el medio audiovisual casi 60 años.
Antes comentaba la capacidad que tienen de producir maíz, pero ustedes ya son un productor importante de café, una materia prima que ahora se paga muy cara. ¿Impulsará estas cosechas con alguna medida?
Tenemos la mejor tasa de café producida, la mayor altura, con alta calidad, y estamos premiados mundialmente, pero estamos produciendo la mitad que hace 10 años. ¿Por qué? Porque no tenemos la infraestructura para poder sacar el café. Los puertos están congestionados, y aparte hay una burocracia que hace que el producto salga lentamente. Entonces necesito inversión en puertos. Hay puertos en Honduras, pero no están desarrollados, no tienen grúas, hay que dragarlos. Yo podría producir mucho más café, y podría vender mucho más, lo que me permitiría tener más divisas, pero tengo que arreglar los puertos, tengo que arreglar la infraestructura local, tengo que hacer las carreteras, tanto las principales como las secundarias y las terciarias. Pero la aprobación de esos proyectos en muchos casos pasa por el Congreso, y el Congreso decide las cosas políticamente.
Todo ese desarrollo, ¿cómo se financiaría? Honduras no está muy endeudado y usted quiere recortar el gasto público. ¿Le salen las cuentas con esa medida o pretende acudir a los mercados y al FMI a por financiación?
Ya he tenido reuniones previas con el FMI, porque tanto los organismos internacionales, el Banco Mundial, el FMI, Banco Centroamericano, todos ellos saben que nosotros vamos a ganar. Honduras tiene acceso a esos préstamos, pero en muchos casos Honduras los quiere manejar personalmente. Por ejemplo, España nos ofreció en este gobierno tres hospitales, que los iba a construir España; lo hizo todo. Y estaba ya listo para ejecutar, ya con los planos listos, y el gobierno le dijo, «no, mejor deme la plata».
¿Se les dio la plata?
No, España le dijo que no, que no les daba el dinero. Entonces, el presupuesto para hacerlo costó cuatro veces más, y no lo hicieron. Y Japón, por ejemplo, también hay muchos proyectos que dicen, «yo quiero supervisar esto» y piden la plata. En el fondo está el interés de robar una gran parte de lo que realmente vale el proyecto. Yo estoy al revés. Yo quiero que si España me quiere hacer un proyecto, que lo maneje España. Si lo quiere hacer Japón, que lo maneje Japón. Yo no quiero meter las manos. Pero hay proyectos en los cuales yo voy a proponer alianzas públicos-privadas. Que, si España quiere ser el dueño del 49% del proyecto, adelante. Y el 51% lo ponemos nosotros, a través de préstamos con la banca internacional. Los que han llegado a gobernar aquí no tienen conocimiento, capacidad, ganas, ni las manos limpias.
Con todo lo que dice, entiendo que su prioridad número uno es acabar con la corrupción.
Es lo más importante. Por eso yo fundé el partido Anticorrupción. Aquí, el que llega al Gobierno dice: «Tengo que aprovechar estos cuatro años para robar». En la televisión de aquí no se gana tanto como en España, pero se gana bien. No tengo necesidad. Cuando a mí me ofrecieron durante 20 años ser alcalde, ser vicepresidente, ser diputado, yo les decía, «no soy ladrón». Lo mío no es por ideología, es aplicar la ciencia en beneficio de la gente.
Las remesas que vienen de EEUU ahora mismo son un aparte importante del PIB, ¿verdad?
35 millones de dólares diarios. De eso vivimos nosotros. Si al presidente de EEUU se le ocurriera cerrar las remesas para Honduras, aquí se acaba todo: la industria, el comercio… nadie tendría dinero para comprar ni vender. Somos demasiado dependientes, porque así lo han provocado la ineficiencia y la corrupción.
¿Está en contacto con la administración Trump? ¿O quiere estarlo?
Estoy en contacto con gente del partido Republicano, como una diputada que se llama María Elvira Salazar. Por ideología, hemos perdido el TPS, un programa que permitía al hondureño vivir en Estados Unidos desde 1998. Ya no hay permisos y ha aumentado la cantidad de personas deportadas, algo que nos perjudica muchísimo, porque son quienes mandan las remesas. Pero yo le voy a dar ventaja a los hondureños que viven en Estados Unidos para que puedan volver a Honduras, y puedan instalar su emprendimiento para generar empleo, ya sea gente de pequeño emprendimiento en Honduras.
¿Cómo de importante para usted es contener la inflación? En el pasado fue un grave problema en Latinoamérica, pero parece que está más contenida. ¿Está contento con la labor de Rebeca Santos al frente del banco central?
Rebeca es un buen funcionario, pero cuando ella quiso tomar la decisión de empezar a devaluar de acuerdo con lo que correspondía, por el juego de la oferta y la demanda, el presidente la detuvo. Ahora, por el acuerdo que hicieron con el FMI, tuvieron que devaluar más rápido. Al cambiar las tasas de política monetaria hicieron que los tipos subieran del 11% al 18% para la gente, y quienes no tienen la capacidad para absorber eso, quedaron fregados. Se está intentando corregir, pero no es un problema de Rebeca Santos, si no del que no sabe.
¿Necesita mejorar el sistema eléctrico?
Lo voy a liberar. Tenemos el gran problema de que, si quieres producir tu propia energía, lo puedes hacer, pero no venderla a los vecinos. La tienes que mandar a la distribución local, que, a parte de ser pésima, es cara. Aquí se puede producir todo el año con paneles solares, hay sol todo el año, pero lo dejaron ir porque no lo han manejado profesionalmente, lo han hecho malintencionadamente. Y nadie denuncia, porque para hacerlo tienes que tener conocimientos. No tenemos suficientes periodistas especializados en energía, en economía… para poder decir, «esto está mal hecho».
¿Quiere impulsar la industria del turismo? ¿Cómo?
Las playas de Honduras son las mejores del mundo. Tenemos más de 800 kilómetros de playa y 700 son de arena blanca. Son mares espectaculares, vírgenes, abandonados. Tenemos muy pocos hoteles de playa; con 800 kilómetros de playa, no pasan de 10. Hay países como Costa Rica, por ejemplo, que son famosos por su turismo, y la mayor parte de sus playas son de arena negra o llenas de piedra, pero ellos tienen un programa de exportación de su belleza natural. Para mi no tiene ciencia impulsar el turismo: sólo tienes que dar facilidades y, obviamente, arreglar el problema de la seguridad. Pero el turismo, sí, para mi es fundamental. Y no sólo es de playa: podemos tener arqueológico, con las ruinas de Copán, que las explota Guatemala. Los turistas van, duermen en Guatemala, vienen a las ruinas por el día, y se vuelven a Guatemala. Tenemos cuatro aeropuertos, pero no se usan. Tenemos hoteles, pero están vacíos porque no hay política para incentivar el turismo. Una de mis políticas va a ser que cada embajador que yo tenga va a tener que conseguirme, no sólo becas, sino conseguir que las empresas del país donde estén asignados se instalen en honduras. Ahora los embajadores no se dedican a promover el país. Quiero hacer escuelas técnicas para preparar a la gente, para tener cocineros, servicio al cliente… etc. Esto no tiene ciencia; ahora tenemos un ministerio de Turismo, pero es que casi todos los ministerios son decorativos. La gente va, trabaja, gana la plata, pero no produce nada. Necesitan un presidente que diga, si no produce nada, lo quito y pongo a alguien que produzca y que quiera trabajar, que los tenemos. Tenemos un montón de gente trabajando fuera.