Las solicitudes de protección internacional disminuyeron un 13,7% en un año, pasando de registrar 167.366 en 2024 a 144.396 en 2025. Asimismo, España se colocó como tercer país de la Unión Europea en número de peticiones, con el 17% del total, según recoge el último informe anual del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes (FISI).
De ellas, las cuatro primeras nacionales son Venezuela, Malí, Colombia y Perú. Según la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, este hecho «nos sitúa en la primera línea de la gestión operativa europea, y consolidan la tendencia creciente de personas que buscan protección en nuestro país».
Además, en 2025 se concedieron 7.838 estatutos de refugiado, principalmente a nacionales de Nicaragua, Colombia, Afganistán y Honduras. Cabe mencionar que el año pasado estuvo marcado por la plena entrada en vigor del nuevo reglamento de Extranjería aprobado por Real Decreto 1155/2024 y por la transición hacia la implementación del Pacto Europeo de Migración y Asilo.
Las solicitudes de autorizaciones de residencia aumentaron casi un 50%. Se pasó de 495.000 solicitudes presentadas hasta el 20 de mayo de 2025, a 724.000 solicitudes presentadas a 31 de octubre. Además, 95.000 personas regularizaron su situación por alguna de las vías de arraigo y se presentaron 102.000 solicitudes de residencia para familiares de ciudadanos españoles, así como 93.000 solicitudes por estudios.
Por otra parte, solo el 28% de los hijos de migrantes acceden a la universidad frente al 43% de hijos de familias autóctonas. Ante este escenario, el informe recomienda intensificar en la fase inicial del itinerario educativo el aprendizaje del idioma y la participación de los hijos de migrantes en el primer ciclo de Educación Infantil.
La tasa de sobre cualificación entre los migrantes extracomunitarios menores de 35 años alcanzó el 51,1% en 2025. Supone veinte puntos por encima de la española, que se situó en el 31,2%. Además, las mujeres de nacionalidad extranjera tienen mayor presencia en el mercado laboral que las españolas, pero se concentran en las ocupaciones peor remuneradas. El 54,8% de las mujeres nacionales de terceros países están en riesgo de pobreza o exclusión social.