

Los empresarios madrileños han acordado este lunes respaldar al actual presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en las elecciones que celebrará la patronal el próximo 1 de octubre. CEIM ha emitido un comunicado tras la reunión de su Junta Directiva en el que abogan por «preservar una representación empresarial sólida, cohesionada e independiente» ante la complejidad del escenario económico, político y geoestratégico. La organización empresarial en la que se agrupan muchos de los críticos con la gestión del dirigente vasco y que se mostró dividida en las elecciones de Cepyme cierra así la puerta a impulsar una candidatura alternativa y allana el terreno para su reelección hasta 2030.
Una semana después de que la catalana Foment del Treball fijase la misma posición tras el respaldo expreso de su presidente Josep Sánchez Llibre al líder de CEOE, los empresarios de Madrid siguen el mismo camino y acallan los rumores que apuntaban a que su presidente, Miguel Garrido, podía sumarse a una candidatura de oposición impulsada por Gerardo Cuerva, expresidente de Cepyme. El actual vicepresidente primero de CEOE estuvo enfrentado al líder empresarial vasco, sin embargo, a lo largo de los últimos años ha tratado de alinear sus posiciones con la dirección de Garamendi a pesar de que Madrid siempre destaca por ser una de las patronales más «guerreras».
Un ejemplo de ello es que frente al tono moderado que ha mantenido CEOE respecto a los casos de corrupción que han salido a la luz en los últimos meses, CEIM adoptó una posición más fuerte y demandó la convocatoria de elecciones generales con motivo de su Asamblea General. No obstante, de cara a la renovación de cargos en CEOE, dos semanas después de que se fijase la fecha para la elección y ante la ausencia de candidatos alternativos, se decantan por una patronal nacional que «mantenga una posición firme y constructiva» frente a los retos de la economía española.
«CEIM considera que la próxima etapa debe estar marcada por la independencia y la capacidad de propuesta» reza el comunicado, en el que explican la necesidad de dar una voz «empresarial unida» que permita recuperar la confianza, favorecer los acuerdos y ponga la competitividad empresarial en el centro de las decisiones económicas. La organización madrileña sitúa en el foco de los próximos cuatro años la recuperación de la productividad, la simplificación del marco regulatorio, la seguridad jurídica o la reducción del absentismo (como denominan al incremento de las bajas laborales).