La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado en la Comisión de Asignaciones un billón de dólares para el presupuesto de las Fuerzas Armadas de 2027 y ha autorizado el cambio de nombre oficial de «Departamento de Defensa» a «Departamento de Guerra», consolidando un viraje de la política militar estadounidense. El nuevo paquete de financiación militar es histórico y marca la senda impuesta por Donald Trump de escalar el gasto bélico de EE. UU.
El presidente de Estados Unidos había solicitado un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares. La aprobación de la ley fiscal en la Cámara Baja, que ahora pasará al Senado, cimenta un suelo de un billón de dólares en gasto en defensa (o guerra, según el argot de la Casa Blanca). La aprobación de la Comisión fue de 34 a favor frente a 27 votos en contra, lo que anticipa una encarnizada lucha partidista en el resto del camino legislativo.
Esta financiación inicial será engordada, previsiblemente, con otras partidas asignadas en distintas normas y los famosos procesos de «reconciliación» presupuestaria, más laxos en los requisitos de votos. El Pentágono ha amenazado con que, de no aprobarse esta última norma de reconciliación con una partida de 350.000 millones de dólares, reasignará el gasto de munición hacia la construcción de drones.
Departamento de Guerra
El 5 de septiembre, el presidente de Estados Unidos ordenó rebautizar el Departamento de Defensa (órgano similar a los ministerios homónimos en otros países) como «Departamento de Guerra». El decreto, más allá del simbolismo político, quería modificar la doctrina militar de Estados Unidos hacia una carrera armamentista y un mayor uso de los militares en todo tipo de escenarios.
Al mes siguiente, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el mismo Trump congregaron al alto mando a una reunión sin precedentes en la que pidieron a los militares que se entrenaran con el «enemigo interior» que habitaba en ciudades demócratas. En paralelo, Hegseth ha acometido una limpieza de generales y oficiales civiles en la mayor reestructuración castrense de la historia de Estados Unidos.
La orden ejecutiva de Trump tenía limitaciones, ya que los principales órganos del Gobierno de Estados Unidos dependen del Congreso. La creación oficial del Departamento de Guerra, título que no se utiliza desde el final de la Segunda Guerra Mundial, plantea un giro político en Estados Unidos que no solo abarca la Casa Blanca, sino a cada vez más congresistas.
«La denominación histórica refleja de forma más directa el espíritu guerrero y la responsabilidad del Departamento de prepararse para la guerra, disuadir y, cuando sea necesario, librarla con éxito en defensa de Estados Unidos y sus intereses», afirmó Ben Cline, congresista republicano por Virginia, en la comisión parlamentaria frente a las críticas de los demócratas.