España se refuerza como destino seguro y aspira a los 100 millones de turistas

España se refuerza como destino seguro y aspira a los 100 millones de turistas

La consolidación de la paz en Oriente Medio aspira a convertirse en una de las mejores noticias para el transporte mundial en los últimos años. Tras meses de conflicto en el Golfo Pérsico que han dado lugar a interrupciones logísticas, desvíos de rutas y tensiones en los mercados energéticos, el sector espera que una estabilización duradera permita recuperar poco a poco la normalidad. Pero el impacto va más allá de la reducción de costes. El fin de la crisis también pondrá a prueba hasta qué punto España puede mantener el impulso que le acerca a la barrera histórica de los 100 millones de turistas internacionales. Un hito que, dada su condición de «país refugio», parece estar más cerca que nunca.

Los datos invitan al optimismo. Los aeropuertos del país recibieron 43,5 millones de pasajeros aéreos internacionales entre enero y mayo, un 5,3% más que en el mismo periodo de 2025, según Turespaña. Con este ritmo de crecimiento, el sector turístico considera factible superar este año los 100 millones de visitantes extranjeros, después de cerrar 2025 con 96,8 millones. La cuestión ahora pasa a ser cómo afectará a esa trayectoria la recuperación de destinos que durante los últimos meses han perdido atractivo por la inestabilidad geopolítica.

Las empresas de transporte observan con optimismo una posible reducción de la factura energética. El presidente de Puertos del Estado, Gustavo Santana, considera que la reapertura del estrecho de Ormuz tendría efectos positivos sobre el transporte marítimo mundial y los puertos españoles al contribuir a moderar los costes operativos, estabilizar las cadenas de suministro y favorecer una recuperación progresiva del comercio internacional.

La Organización Marítima Internacional (OMI) comparte la visión positiva sobre el acuerdo al considerar que permitirá restablecer la seguridad de la navegación y la libertad de tránsito en uno de los corredores marítimos más importantes del mundo. Una mejora que, según el organismo, contribuirá a reforzar la continuidad de los flujos comerciales internacionales. Las navieras, mientras tanto, llaman a la prudencia. La directora general de ANAVE, Elena Seco, recuerda que el combustible representa entre el 40% y el 60% de los costes de explotación de un buque y advierte de que la normalización no será inmediata. Aunque el acuerdo permita reabrir el estrecho, todavía será necesario retirar minas, reorganizar tráficos, evacuar buques atrapados en la zona y recuperar infraestructuras dañadas. Todo ello seguirá generando costes adicionales en combustible, seguros y seguridad durante los próximos meses.

También en la carretera se espera un alivio. El vicepresidente ejecutivo de ASTIC, Ramón Valdivia, señala que la consecuencia más directa del conflicto ha sido el encarecimiento del gasóleo profesional, uno de los principales costes del transporte pesado. Dado que el combustible supone más de un tercio de la estructura de costes de un camión, cualquier descenso de los precios tendría un efecto inmediato sobre la rentabilidad de unas empresas que operan con márgenes muy reducidos, inferiores al 3%.

También la patronal del autobús, Confebus, presidida por Rafael Barbadillo, considera que este escenario mejorará la previsibilidad de los costes para las empresas de transporte de viajeros.

La aviación comparte ese diagnóstico. Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), recuerda que el queroseno sigue cotizando por encima de los niveles previos a la crisis pese a la reciente caída del petróleo. El combustible representa alrededor del 30% de los costes de una aerolínea, por lo que la evolución de los mercados energéticos seguirá siendo determinante para los márgenes del sector y para los precios de los billetes.

La patronal aérea mundial IATA coincide en que la normalización será gradual y sitúa a España entre los países europeos mejor posicionados para afrontar este escenario. Si el transporte ve sobre todo oportunidades, el turismo se enfrenta a un escenario más complejo. Durante los meses de conflicto, España se ha beneficiado de su imagen de destino seguro. Gándara reconoce que se ha producido un desvío coyuntural de tráfico turístico similar al observado tras la Primavera Árabe, cuando parte de la demanda que tradicionalmente viajaba a otros destinos del Mediterráneo recaló en España.

Las agencias de viajes también han percibido ese fenómeno. Desde CEAV explican que durante el conflicto se ralentizó la demanda hacia algunos destinos de Asia y Oriente Medio al conectar en los grandes hubs del Golfo, por lo que una normalización de las operaciones aéreas y marítimas favorecería la recuperación de esos flujos. Sin embargo, el sector rechaza que el éxito turístico español dependa de la inestabilidad de otros mercados. Carlos Garrido, presidente en funciones de la Mesa del Turismo, sostiene que el liderazgo de España se apoya en la calidad de su oferta, la competitividad de sus empresas y unas infraestructuras consolidadas. A su juicio, la recuperación de Oriente Medio permitirá restablecer flujos turísticos hacia la región, pero no alterará el atractivo estructural de España. La conectividad es una de las cuestiones que más preocupan al turismo de negocios. El presidente de IdeMICE, Iñaki Collado, recuerda que aerolíneas como Emirates, Qatar Airways o Etihad son esenciales para conectar Europa con Asia, África y Oceanía, por lo que una vuelta a la normalidad permitiría recuperar rutas, frecuencias y capacidad aérea. Por ahora, los indicadores siguen jugando a favor de España. Los datos del comparador Destinia muestran que las reservas para viajar al país durante el verano crecen un 9% anual.

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