Una de las posibles vías para que Donald Trump se hiciera con el control total de la Reserva Federal acaba de cerrarse. La junta de gobernadores del banco central ha reelegido por unanimidad a 11 de los 12 presidentes de las sucursales regionales de la Fed -la otra está vacante- más de dos meses antes de que expiraran sus mandatos, el 28 de febrero del próximo año. De esta forma, se garantizan que el presidente no podrá ‘tocar’ a uno de los dos grupos que participan -en su caso, de forma rotatoria- en las reuniones de política monetaria que fijan los tipos de interés.
En las últimas horas, la Casa Blanca había abierto la puerta a exigir que los presidentes de los bancos regionales tuvieran que haber estado empadronados al menos tres años en los estados que supervisa cada uno de estos órganos. Por ejemplo, el presidente de la Fed de San Francisco debería haber estado empadronado en California. Este requisito tumbaría a todos ellos, ya que los dirigentes del banco central son elegidos por un concurso de méritos entre expertos economistas y del sector de todo el país.
Esa había sido la última maniobra para intentar tomar el control del banco central, tras el fracaso -por el momento- a la hora de cesar a la gobernadora Lisa Cook, en base a unas acusaciones dudosas y sin pruebas de un supuesto fraude. De haber salido adelante, Trump podría haber empezado a destituir gobernadores sin límite, creando una junta de gobierno ‘a la medida’ del mandatario. Pero la justicia ha tumbado esas maniobras y el Tribunal Supremo, que normalmente se da prisa en darle la razón al Gobierno, ha decidido aplazar varios meses la resolución de este caso, dando señales de que esta vez sí romperá con Trump.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), órgano encargado de fijar los tipos, cuenta con doce miembros, siete de los cuales son gobernadores y cinco son presidentes regionales. El presidente de la Fed de Nueva York tiene un asiento permanente, mientras que el resto van rotando cada año. No obstante, los líderes regionales sin derecho a voto sí participan en las reuniones y del debate sobre el estado de salud de la macroeconomía, en especial, para proporcionar información detallada sobre su jurisdicción.
Tras el ‘blindaje’ de los presidentes regionales, Trump solo podrá designar al presidente de la institución, que, pese a su poder de liderazgo dentro del FOMC, no deja de tener un solo voto: si intenta forzar rebajas de tipos más profundas de lo que quiere la mayoría de gobernadores, estos podrían votar en contra.
Así, John Williams continuará al frente de la Fed de Nueva York, Mary Daly de San Francisco, Austan Goolsbee de Chicago, Susan Collins de Boston, Anna Paulson de Filadelfia, Thomas Barkin de Richmond, Lorie Logan de Dallas, Neel Kashkari de Mineápolis, Beth Hammack de Cleveland, Alberto Musalem de San Luis y Jeffrey Schmid de Kansas City.
El presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic, anunció el pasado 12 de noviembre que dejaría el instituto emisor una vez concluyese su mandato en febrero. Bostic, de 59 años, llevaba desempeñando sus funciones desde 2017 como el primer presidente afroamericano y abiertamente gay de un banco regional.