Segunda ‘luz roja’ de la industria alemana en 24 horas: el agujero del automóvil hunde la producción y compromete el crecimiento del PIB

Segunda ‘luz roja’ de la industria alemana en 24 horas: el agujero del automóvil hunde la producción y compromete el crecimiento del PIB

La colección de titulares negativos que arroja la un día todopoderosa industria alemana no deja de crecer casi exponencialmente. Si este martes el dato de pedidos industriales de agosto suponía un auténtico ‘jarro de agua fría’, el de producción industrial del mismo mes publicado este miércoles confirma los peores presagios. El ‘agujero’ mostrado por el sector del automóvil -tradicionalmente joya de la corona de la industria germana y ahora epítome del estado de cosas con su crisis existencial– confirma los peores presagios: el sector no arranca ni con la ilusión del gran estímulo preparado por el nuevo gobierno y el crecimiento del PIB en el tercer trimestre queda totalmente comprometido (se pasaría a recesión técnica al registrarse un -0,3% en el segundo cuarto) cuando en el retrovisor aparecen ya dos años consecutivos de contracción económica y el riesgo de un tercero que ya sería histórico no se disipa.

La caída del 4,3% intermensual de la producción industrial alemana en agosto fue mucho peor de lo esperado (se esperaba un retroceso del 1%). Esto se debió en parte a factores temporales. La producción de automóviles cayó un 18,5% intermensual, lo que, según el comunicado de prensa del órgano estadístico federal Destatis, se atribuye a «la combinación de los cierres anuales de las plantas por vacaciones y los cambios en la producción».

Al presentar sus cifras de producción correspondientes al mes de agosto, la Asociación Alemana del Automóvil (VDA) ya había señalado que este año las vacaciones de fábrica habían sido inusualmente frecuentes en agosto, lo que había frenado la producción en ese mes más de lo que se tiene en cuenta en el ajuste estacional.

Sin embargo, apuntan analistas como los de Capital Economics, es posible que las fábricas de automóviles hayan tenido unas vacaciones de verano más largas debido a la disminución de la demanda. «De hecho, las caídas de la producción debidas a las vacaciones de verano habituales no deberían afectar a las cifras ajustadas estacionalmente», señala su economista sénior Franziska Palmas, en una nota para clientes.

De fondo está la referida crisis existencial que sufre el motor alemán. La ‘niña bonita’ del industrialismo germano desde mediados del siglo XX sucumbe ante la feroz competencia de una China pérdida de competitividad y los altos costes laborales y energéticos (se acabó el gas ruso) y el ‘muro’ comercial levantado por el hasta ahora ‘amigo americano’. El motor germano no levanta cabeza desde que Donald Trump empezó a firmar aranceles desde el Despacho Oval.

Esta semana, BMW ha rebajado sus previsiones financieras para el año debido a la persistente debilidad de las ventas en China y a los costes relacionados con los aranceles, lo que pone de relieve las dificultades a las que se enfrenta la industria automovilística alemana, tan dependiente de las exportaciones. Esto se produce después de que Robert Bosch anunciara a finales de septiembre que recortará unos 13.000 puestos de trabajo adicionales en su negocio de piezas de automóvil. El anuncio de despidos en tromba ha sido una constante en el sector.

No obstante, más allá del ‘roto’ en el sector automotriz, la producción en otros sectores industriales también cayó un 2,5% en agosto. Mención especial merece el caso de los medicamentos. Aunque la caída del 10,3% intermensual de la producción farmacéutica puede tener algo que ver con la reversión de la anticipación a los aranceles estadounidenses observada a principios de año, esto está lejos de ser seguro, incide Palmas.

La realidad es que la caída de la producción global en agosto ha borrado por completo las pequeñas ganancias obtenidas a principios de año y ha dejado la producción un 12% por debajo de su máximo más reciente, alcanzado en febrero de 2023.

Las perspectivas siguen siendo malas y el ‘socavón’ en la confianza se hace más hondo tras los datos previos más recientes. Los pedidos industriales de agosto se situaron en uno de sus niveles más bajos desde 2012 y el índice PMI de nuevos pedidos manufactureros de septiembre fue coherente con el estancamiento de la producción en términos interanuales, lo que sugiere que la producción seguirá siendo débil a corto plazo, explican desde Capital. Esto compromete el crecimiento, casi un ‘animal mitológico’ ya para una economía alemana que apenas lo ha visto en el último quinquenio.

«Las medidas gubernamentales para apoyar al sector, incluidos los recientes recortes en los impuestos sobre la electricidad de las empresas, no serán suficientes para compensar el lastre del aumento de la competencia china y la débil demanda europea. En general, las malas perspectivas para la industria son una de las principales razones por las que esperamos que el PIB alemán crezca solo ligeramente este año y un 0,8% en 2026″, cierra su análisis palmas.

«En general, interpretamos esto como una dosis de realidad: un aumento algo exagerado de las expectativas derivado del estímulo fiscal está dando paso gradualmente a una evaluación mucho menos optimista, dominada por los persistentes obstáculos derivados de los aranceles estadounidenses, la competencia china y la incertidumbre aún elevada», sintetiza Mateusz Urban, economista sénior de Oxford Economics.

Desde Commerzbank señalan que, aunque la producción industrial volverá a ser significativamente mayor en septiembre, es poco probable que vuelva a los niveles de julio, con lo que eso supone. «Por un lado, es probable que la producción de julio se haya visto favorecida por el retraso de las vacaciones de fábrica y, por lo tanto, es probable que se haya sobrevalorado. Por otro lado, las cifras ya publicadas por la VDA muestran que el aumento de la producción de automóviles en septiembre fue limitado», escribe en un informe de este miércoles Ralph Solveen.

Por lo tanto, colige Solveen, es probable que las cifras de agosto subestimen la tendencia subyacente. El experto cierra su diagnóstico de forma sombría: «La tendencia de la producción sigue apuntando a la baja. Por lo tanto, la industria manufacturera sigue siendo un lastre para la economía alemana, que probablemente no haya crecido mucho en el tercer trimestre».

En Oxford opinan que los datos publicados este miércoles se traducirán en una notable contracción industrial en términos trimestrales en el tercer trimestre, lo que aumenta el riesgo de que la economía también se haya contraído durante el trimestre en comparación con su previsión de referencia de un estancamiento. «El estancamiento de la industria impedirá un repunte significativo del crecimiento en el último trimestre del año. Dado que la confianza sigue siendo débil, no esperamos que el sector manufacturero alemán emprenda una recuperación sostenida hasta bien entrado el año 2026. Sin embargo, en consonancia con los moderados datos sobre pedidos, vemos un riesgo creciente de un estancamiento más prolongado», esboza urban. Todo esto apunta a un riesgo a la baja para la previsión de crecimiento del PIB alemán para el próximo año que tiene la casa de análisis británica, que ya se sitúa por debajo del consenso, del 0,8%.

Cuadro macro del Gobierno

El Gobierno ha publicado también este miércoles sus previsiones actualizadas de crecimiento. Alemania logrará una expansión exigua del 0,2% este año antes de que el crecimiento se fortalezca al 1,3% en 2026, según el cuadro macro del Ejecutivo. Las proyecciones presentadas por la ministra de Economía, Katherina Reiche, son ligeramente más optimistas que las proyecciones de abril del Gobierno anterior y sitúan las perspectivas en línea con las de los principales institutos de investigación de Alemania.

Sin embargo, los repetidos reveses presentados por los datos duros apuntan al desafío que enfrenta el canciller Friedrich Merz para sacar a la economía de una crisis que ya ha llevado a dos años de contracción. El dirigente de la CDU ha prometido reactivar el crecimiento y abordar problemas de largo recorrido, como el envejecimiento de la fuerza laboral y la burocracia excesiva, pero los críticos dicen que hasta ahora ha habido poco progreso y las diferencias empiezan a ser palpables en el seno de la Gran Coalición entre conservadores y socialdemócratas.

Este martes, el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, pidió al Gobierno «acelerar el camino hacia la reforma» y también abogó por un mayor esfuerzo para atraer a trabajadores extranjeros cualificados. En su actualización macro, se espera que el Gobierno alemán eleve sus previsiones para mostrar un crecimiento del 0,2% en lugar de un estancamiento, según personas familiarizadas con el asunto. Para 2026, se anticipa una expansión del 1,3%.

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